23.7.12

A propósito de cuervos y buitres...


Porque la vida me ha puesto en el camino a gente de todo pelaje y color; porque me maravilla ese camino, pero no sé cómo de largo será y cuánto tiempo tendré para recorrerlo, desde mañana he decidido hacerme selectiva.

Ya no me interesa todo el mundo. Desde mañana me propongo no dedicar ni un solo día a las personas que no tengan la intención de ser felices, a la gente que te recibe con una queja, a la que nunca está contenta, a la que se cree desafortunada; a los derrotistas y a los pasivos, a los pesimistas y a los frustrados. A todos ellos, mi educado saludo cuando me cruce con ellos, pero ni un ápice de mi energía.

Mi energía y mi tiempo para los luchadores, los optimistas, los risueños; los que se rehacen después de un golpe; los que se levantan cuando se caen, y cuando los hacen caer; los ilusionados y los bienhumorados.

Y a mi alrededor, por fortuna, estos son mayoría. Y a los pocos que pululan con el gesto torcido, les dedico mis ausencias. Porque dedicarles tiempo es como criar cuervos.

Y si no hago yo lo mismo que espero, que alguien me arroje a la cuneta y los buitres den cuenta de mí.