Han pasado 30 años. Cartas y más
cartas. De papel y tinta. Sueños en tu
cabeza. Serenidad en la suya. Un fugaz encuentro. Demasiada gente. Un beso
robado. Demasiados pájaros. Más cartas…
Han pasado 30 años. Un par de
visitas aquí y allí. Inseguridad. Corrección. Distancia. Punto. Nada.
30 años de vidas dispares. Miras a
tu hija ahora y te preguntas si alguna vez ella habrá intercambiado un gorrito
por un pañuelo que guardara celosamente. Nostalgia de amigo. Conversaciones
pausadas. El tiempo es el mejor maquillaje de la memoria.
30 años. El tiempo juega y se
revuelve. No nos deja acomodarnos. De pronto no hay tinta, no hay papel. Tú aún recuerdas el número de teléfono. Te preguntas: “¿qué habría pasado…?" Pero miras alrededor y estas contenta. El tiempo no decide por ti. Estás arriba.
Estás abajo. Pero siempre has decidido tú. Incluso cuando parecía que no.
¿Eran verdes los ojos...?

No hay comentarios:
Publicar un comentario