22.12.13

Embates de Tormenta

Dos meses de tormenta. Y el arbolito sigue ahí. Solo. Azotado desde el Este y el Oeste, se curva, se agacha y se ondula; se desprende de algunas hojas, o de muchas, y sigue ahí.

Podría ser más alto, más cuerpo para recibir golpes; podría ser más grueso, a riesgo de quebrarse. Ser flexible lo hace amoldable y complaciente. Sobrevivir...

Podría estar en el bosque, en el manglar o en la selva, escudado y asilado, pero ¿cómo alcanzaría a ver la luna? Vivir...

Y de repente, sin avisar, un amanecer tranquilo. Sorprendente calma. Un día, dos días... Las hojas empiezan a brotar, reaparecen con cautela, como sin querer molestar, parece que nunca se hubieran ido. Se acabaron los vientos, se acabaron los embates. Tres días, cuatro... El arbolito se crece, tiempo de afirmarse, de soñar con llegar alto, de dejar de defenderse. Cinco días... 

El sexto no llega tranquilo. Agridulce pausa. Como apareció, se marchó. Suficiente para mostrar cómo podría ser. Quizás en otro lugar. Quizás en otro tiempo.



18.12.13

Han pasado 30 años

Un encuentro casual. Verano. Charla hasta el alba. Sonrisas. Risas. Ojos verdes incisivos. Amanece. Un adiós. Un gorrito que dejaste. Su olor en un pañuelo…

Han pasado 30 años. Cartas y más cartas. De papel y tinta. Sueños en tu cabeza. Serenidad en la suya. Un fugaz encuentro. Demasiada gente. Un beso robado. Demasiados pájaros. Más cartas…

Han pasado 30 años. Un par de visitas aquí y allí. Inseguridad. Corrección. Distancia. Punto. Nada.

30 años de vidas dispares. Miras a tu hija ahora y te preguntas si alguna vez ella habrá intercambiado un gorrito por un pañuelo que guardara celosamente. Nostalgia de amigo. Conversaciones pausadas. El tiempo es el mejor maquillaje de la memoria.

30 años. El tiempo juega y se revuelve. No nos deja acomodarnos. De pronto no hay tinta, no hay papel. Tú aún recuerdas el número de teléfono. Te preguntas: “¿qué habría pasado…?" Pero miras alrededor y estas contenta. El tiempo no decide por ti. Estás arriba. Estás abajo. Pero siempre has decidido tú. Incluso cuando parecía que no.

¿Eran verdes los ojos...?


16.12.13

Emptyland


 
Allende lives in Emptyland.
Emptyland is the place that even the tears want to leave.
Emptyland cannot keep thoughts, cannot keep feelings.
Whatever comes in, runs away through the leaks. Quiet and steady leaks...
And when everything is gone, it becomes safe.
Because where nothing is, nothing can harm.